Semana Santa: un período de consumo y de baja producción

A pesar de que la Semana Santa es vista como un período de intensa actividad litúrgica, con los años ha pasado a ser también una época de gran dinamismo comercial, de consumo y de baja productividad.

Esa baja productividad se expresa especialmente en las actividades de tipo formales como el de un número importante de empresas e instituciones, aunque en otras el movimiento se eleva, básicamente en aquellos sectores o renglones que suplen la demanda que se genera. Es común que para esta fecha, especialmente a partir de hoy en la tarde y el jueves, se incremente el flujo de vacacionistas nacionales hacia las provincias, los campos, los ríos, las montañas, o simplemente hacia las casas de familiares o a las playas a disfrutar del asueto.
Pero esas salidas o movimientos van acompañados de una cantidad de productos y utensilios que la gente debe adquirir para llevar o para moverse. Entre ellos se pueden citar alimentos y ropa para la ocasión. Si bien se recomienda tener cuidado con el consumo de alcohol, es poco probable lograr que la gente se abstenga de comprar y consumir.

¿Cuáles renglones de la economía se benefician –principalmente- del dinamismo de la Semana Mayor?

El primero de ellos es el sector de combustible, reflejado a su vez en el sector transporte, dada la enorme cantidad de pasajeros que se moverá de un lado a otro, tanto en autos privados, en vehículos del transporte público o en automóviles de amigos y familiares. Se estarían desplazando más de 4 millones de personas a diferentes puntos del país, ha calculado el director del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), general de brigada Juan Manuel Méndez. A partir de las 2:00 de la tarde de mañana, el plan operativo “Semana Santa 2019, un Pacto por la Vida”, montará un dispositivo de seguridad que contará con alrededor de 45,000 efectivos hasta que concluya el 21 de abril a las 6:00 de la tarde. Eso supone una gran logística y uso no solo de combustible, sino de comida, agua y materiales y productos acordes con las labores a realizar. Implica un alto consumo de todo eso.

El operativo dispondrá de 162 ambulancias, 1,521 unidades de respuestas Inmediata, tres helicópteros, 53 puestos de grúas, 13 dispositivos de protección y asistencia vial, 17 embarcaciones, 37 puestos de reparación de vehículos, seis hospitales móviles, 41 autobuses de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses y nueve Centro de Mandos Regionales. Los que comienza a sacar ventaja y ganancias desde antes del asueto de la Semana Santa son las tiendas y supermercados.

De turismo, de paradores y de la parálisi productiva

El ramo turístico se beneficia de esta época, gracias a una ocupación, que suele tocar el 100%. Los paradores que están en las autopistas también “hacen su agosto” en abril, gracias a la cantidad de viajeros que se detienen en esos puntos de expendio. Algunas de las actividades que se paralizan y que –por tanto- dejan de dar ganancias esta Semana Mayor son, por ejemplo, los suplidores de comida de la Tanda Extendida en las escuelas públicas.