Bioimpresión, tecnología que salva y prolonga vidas

SANTO DOMINGO. La construcción de un corazón artificial que pueda ser implantado a una persona y sustituir el enfermo órgano humano no ocurrirá en 10 años, pero se están dando las bases del conocimiento para que sucede en 15 o 20.

Lo que sí se ha logrado es prolongar la vida por 10 años a una persona que estaba prácticamente desahuciada por un cáncer.

Eso acaba de ocurrir hace dos semanas en España, donde una paciente con cáncer invasivo en el esternón, muy difícil de extirpar y con pocas alternativas de ser sometida a un proceso quirúrgico para sobrevivir, se le creó un implante mediante la técnica de bioimpresión 3D.

El doctor en bioingeniería, David González, del Centro Tecnológico Español Prodintec, presentó en el país el desarrollo del proceso durante la conferencia “Presente y futuro de las tecnologías 3D: TIC, ingeniería y salud”, donde contó que la empresa para la que labora fue contactada por los médicos de la paciente como una posibilidad, porque sabían que si hacían la intervención torácica con productos convencionales no iba a funcionar y que la cirugía se podría extender por mucho tiempo, aumentando el riesgo de sobreviviencia.

Asumieron el reto. Pidieron a los médicos una imagen de radiografía, la llevaron a 3D, hicieron un diseño del implante, lo fabricaron en titanio e hicieron una guía de cortes, para facilitar el procedimiento a los cirujanos cuando abrieran a la paciente y le colocaran el molde en el esternón.

Todo eso lo hicieron con ingeniería 3D que les permite ver con amplitud y localizar con exactitud el cáncer de la paciente. Antes del procedimiento, los cirujanos practicaron con simuladores.

Explica González que la tecnología 3D no dejan de ser un grupo de tecnologías, basadas en ciencias y conocimientos que ya se tenía. Un ejemplo es el láser que utilizan el 3D para producir piezas o implantes personalizados.

“La tecnología 3D va a evolucionar nuestras vidas porque nos va a dar personalización y la bioimpresión no deja de ser un paso más”, dijo el bioingeniero.

Esta técnica se utiliza con mucho éxito en traumatología, con los implantes de prótesis exactas, en las que el especialista deja la labor de “carpintero”, que lima y va cortando piezas para que se ajusten al paciente, en pacientes quemados y en la reconstrucciones de nariz.

Contó que en España utilizan las impresoras 3D para regeneración de quemados de 90 grados, tomando un tejido de la piel que no sea invasiva, la pone a crecer con células vivas en un bioreactor, las imprimen y las trasplantan al paciente, le evitan infecciones y permiten que su piel se regenere.

En caso de que la parte afectada sea el rostro, se le hace tomografía axial computarizada o TAC, se escanea y se le construye una careta, para protegerle la piel.

El aspecto ético de la técnica

Para David González en aspecto ético es fundamental en la llamada “medicina personalizada”, pero la verdades vigilancia debe estar cuando se empiece hablar de órganos vitales, pues entiende que debe haber una incorporación de humanistas , sociólogos y psicólogos que sean capaces también de poner límites. Asegura que la bioimpresión no es un trabajo de médicos, es de ingenieros, matemáticos, de químicos. “Lo que estamos hablando es que hoy en día cualquier tecnología no se puede desarrollar en un solo país ni con una sola disciplina, sino que hay que desarrollarlos con múltiple dsiciplinilidad y con una visión global”, explicó. cree en la humanidad y el progreso y llegarán hasta donde el hombre quiera llegar.